miércoles, 21 de diciembre de 2011

el patriota


El patriota








Para hablar de este tema de la evolución del carácter y la actitud, quiero  hacerlo tomando como base la película “EL PATRIOTA” protagonizada por  Mell Gibson,  es una película ambientada en Estados Unidos  en 1861, en la Guerra de Secesión.
El protagonista “Benjamin Martin”, es un viudo padre de familia numerosa, que ha dejado el ejército, tras ser condecorado por sus múltiples éxitos militares,  lleva una vida tranquila y apacible con su familia, pero con un pasado que no desea recordar. Se niega en varias ocasiones a intervenir en la guerra que está teniendo lugar en su país defendiendo otras formas de proteger su sistema de vida, sus leyes, y sus creencias. Cualquier método es mejor que una guerra, dando a todos una imagen incluso de cierta cobardía en un momento de la historia en que la valentía de los hombres se mide por su fuerza en los combates, unos años en que la predisposición  de los hombres a la guerra y a tomar las armas, es considerada una virtud humana, por lo que su talante conciliador y dialogante es criticado por todos, incluso sus propios hijos. Pero es un hombre con un carácter fuerte, forjado en la batalla, un hombre de honor,  que defiende su postura integra en contra de la guerra, su voluntad de mantenerse al margen, como una forma de defender también aquello que más le importa, su familia, es una decisión tomada libremente desde la experiencia que le han dado los años de guerra vividos, y la muerte de su mujer que acentúa la protección como padre responsable del bienestar de sus hijos.
 La guerra vuelve a entrar en su vida, cuando su hijo se alista en el ejército en contra de su voluntad, y es asesinado por un general, es en este momento cuando todo su mundo se tambalea y en recuerdo de su hijo se transforma, es el odio, y la búsqueda de la venganza quién pone de manifiesto toda su capacidad militar, se convierte en el más feroz y valiente de todos los soldados, influyendo en todos los que están a su alrededor. Porque a partir de ese momento, ya no cree en los valores fundamentales, la solidaridad, honradez, sinceridad, lealtad o el respeto, se siente frustrado y elige aquello para lo que los militares le han preparado durante años, la venganza, la guerra, y su razón o su argumentación es la falta de justicia, no cree en un Dios que defienda a los débiles, pierde su fé en el género humano, no le queda otra alternativa que la lucha con las armas como forma de defender su dignidad, y de proteger lo que queda de su familia. Aunque sus valores morales son otros, ante la injusticia y el abuso de poder, opta por otros métodos que a pesar de estar en contra de su conciencia quedan anulados por la impotencia ante la muerte de sus dos hijos, y sacan toda la agresividad contenida se convierte en un animal social.
Muchas veces, la experiencia que nos toca vivir, o las circunstancias, nos llevan a actuar de maneras muy distintas, y las situaciones extremas condicionan nuestros valores fundamentales, aquello que consideramos justificado y moral o adecuado cambia con el paso del tiempo o los acontecimientos que nos rodean.